Publicado en el número 25 de Convivencia Saucana - Marzo 1980.
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CARTA A LOS SAUCANOS.
Queridos saucanos:
Dentro de muy poco tiempo, ahí a la vuelta de la hoja del calendario, tenemos nuestra fiesta de Visitación. Fiesta que, unida a la de nuestra Patrona, es la que con más impaciencia espera nuestro amado pueblo, fiesta en la que participa todo amante de Fuentesaúco, sea o no nativo de él, fiesta admirada por toda la comarca y por todo aquel que, aún no siendo de Fuentesaúco, tiene conocimiento de la misma.
No voy a comentar aquí las excelencias de sus encierros, el valor o arrojo de sus mozos, la siempre bien alabada hospitalidad de sus habitantes, pero si quiero hacer un comentario económico.
Me explicaré: De acuerdo con la carestía de la vida, la marcha ascendente e imparable de los precios de todos los artículos, las reses bravas no son excepción y, por lo tanto, estas han sufrido una elevación en su cotización muy fuerte, bien por la escasez que dicen los entendidos, hay de ganado bravo, o bien porque tenga que ser así, el caso es que el costo es tan brutal que significa la compra del ganado bravo para nuestra fiesta, nos imposibilita realizarla tal y como la tenemos concebida o queremos que sea.
El año pasado hubo un mecenas, hijo de Fuentesaúco, Antonio Jiménez, que tuvo el valor de, en pública subasta, hacerse empresario de los festejos taurinos. El resultado económico él lo sabrá; en la mente de todos está que las pérdidas fueron importantes, no digo cantidades porque las desconozco. Con el mejor ánimo y disposición para que las cosas resultasen todo lo brillantes que él y el Pueblo deseaba, consiguió unos carteles dignos de plazas de más categoría taurina que la nuestra. Se le criticó que los precios eran caros. A mi modo de ver los negocios públicos, encontré muy razonables los mismos. Hay que tener en cuenta la serie de gastos tan tremendos que origina la contratación de diestros como los que actuaron en nuestra Plaza. El resultado artístico, es otra cosa. En el momento que no acuda el público a la Plaza en más cantidad que lo hizo el año pasado, las pérdidas son seguras. Si tenemos en cuenta que todos tienen ese día 1.000 pesetas para gastárselas y ni así acuden a los toros, ya me diréis el resultado económico que puede tener el empresario. Negativo.
Así las cosas, es difícil que ningún empresario taurino desee el arrendamiento de nuestra Plaza de Toros, máxime exigiéndole 6 ú 8 reses para los encierros de prado y de la calle. Esto cuesta dinero y él no recibe a cambio ni un duro. Está sujeto al resultado económico de la corrida. Si el tiempo es bueno y el cartel aceptable, puede tener una entrada "decente", pero nunca logrará el lleno absoluto. No nos engañemos, no hay empresarios "mecenas". Todos van en busca de un beneficio, el cual está muy lejos de conseguirse en nuestro pueblo, de acuerdo con los elevados gastos que origina el montaje de una fiesta como la que todos los saucanos queremos disfrutar.
Creo que a la fiesta hay que darle un giro muy importante, de tal magnitud que nos tendremos que ver privados del espectáculo de la Plaza de Toros, es decir, del contrato de toreros y rejoneadores de cierta categoría, ya que ello, al contratar a estos artistas, repercutiría desfavorablemente en taquilla, siendo esta tan pobre que, aunque los precios de las localidades fuesen más baratos que los años anteriores nunca se llegaría a hacer una recaudación que fuese capaz de cubrir el presupuesto necesario para pagar a estos lidiadores. Entonces, ¿qué hacer?, pues buscar una fórmula que permitiese con menos dinero tener la misma diversión.
Una de las soluciones podría ser el hacer más populares, si cabe, las fiestas, ¿cómo?, sencillamente limitándonos a los encierros del prado y de la calle y un festejo popular en la Plaza de Toros. Esta popularidad podría consistir en: cuatro toros cada día de encierro del Prado, los cuales se correrían en la calle, y por la tarde a las siete en la Plaza de Toros correr un eral para los mozos y un churrato para las chicas. Al carecer de un festejo mayor, es decir, de una corrida de toros o de rejoneo, se cambiaría el horario de espectáculos. Este sería. A las 10 de la mañana el encierro del Prado, que duraría hasta la una de la tarde. Se hace más o menos largo el encierro del Prado y entre espante y espante, una charanga amenizará la espera para que la diversión no decaiga y la juventud siga la juerga, y también, por qué no, los menos jóvenes. A las cinco de la tarde se corren los toros por la calle, cuyo itinerario sería desde Santa María hasta el Mercadito, cortando la calle en el Bar Castilla. De esta forma la plaza estaría vacía y más fácil de controlar para el espectáculo de las siete de la tarde, donde actuarían los mozos y las chicas. De esta forma el que no haya contribuido con el abono, si quiere ver el espectáculo, no tiene más remedio que pagar.
Dinero para estos festejos. No pensemos que todo nos lo tienen que dar solucionado; ni el Ayuntamiento, ni la Cámara Agraria ni nadie nos va a solucionar el problema económico, y ello, no por falta de deseo de solución, si por falta de dinero. En el Ayuntamiento no hay liquidez, la Cámara no tiene permitido el "distraer", emplear dinero en festejos, está para otras cosas, por lo tanto, la solución está en el pueblo.
Hay que aprovechar las ayudas que estos organismos puedan proporcionarnos, así como las que puedan venir por parte de los industriales de la localidad, pero la verdadera ayuda de donde de verdad ha de salir el dinero para nuestra fiesta, es de la colaboración unánime y desinteresada de todos los saucanos, sin esta ayuda nada podremos hacer, y mejor será, de no conseguirla, desistir de nuestros proyectos festivos. Os voy a brindar una fórmula que considero bastante aceptable y que llevándola a efecto, se puede recaudar una importante cantidad de dinero, las cual unida a las ayudas oficiales o de otro orden, permitan financiar nuestras fiestas. Es la siguiente: proponer a todos los nativos de Fuentesaúco, residentes o ausentes, comprendidos entre los 15 y 64 años de edad, una especie de abono, el cual entregando unas cantidades semanales, que bien podría ser de 30 pesetas semanales, desde el primer domingo de Marzo hasta el último de Junio, 17 en total, se recaudarían 510 pesetas por persona. Pienso que, entre residentes y ausentes, es fácil llegar a la cifra de 2.000; si así es, ya tenemos una recaudación de un millón veinte mil pesetas. Estos abonados tendrían acceso gratis a todos los festejos organizados por la comisión; no así los que careciesen de abono, los cuales tendrían que pagar la entrada correspondiente si querían disfrutar o presenciar los mismos, salvo los niños y los jubilados.
¿Quién se ocuparía de esta organización? Se formaría una comisión de festejos, la cual estaría compuesta por: una autoridad municipal, que bien podría ser el Sr. Alcalde, al cual, lógicamente habría que reservarle la presidencia de la misma, tres socios del Club de Amigos de Fuentesaúco, tres componentes de la Peña los Espantes, y tres personas independientes, es decir, que no pertenezcan a ninguna de las organizaciones citadas.
En esta carta solamente pretendo que toméis conciencia de las dificultades que se presentan y buscarle una solución urgente, no dejarlo para después que será cuando no se la encontremos.
Jesús Losa Martín. Del nº 25 de Convivencia Saucana - Marzo 1980.
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