Publicado en el número 62 de Convivencia Saucana - Junio 1983.

   

 

    

    

    ESCRIBEN NUESTROS LECTORES.

   

    Carta de Luis Gullón.

 

    En esta época del año, en la que el interés se centra, tras las elecciones municipales y la constitución del nuevo Ayuntamiento, en la preparación de nuestra esperada Visitación, creo conveniente apuntar unas consideraciones a fin de mejorar aún más, la vistosidad de Visitación.

 

    Hay aspectos en ella que a simple vista y en frío no parecen tener importancia en el momento de producirse, pero que sí la tienen, ya que a buena parte de quienes las presenciamos nos produce cierto desagrado.

 

    Por un lado, el ya largo tema de los palos, que si bien es verdad que en esto hemos mejorado mucho, aún no hemos llegado a su total erradicación, cosa muy deseable y beneficiosa para nuestra fiesta, y la buena imagen de Fuentesaúco.

 

    Otro aspecto a depurar es, en el caso de que algún toro por diversos motivos, el trato recibido a lo largo de la mañana, la falta de fuerza propia de su edad, etc., no son encerrados en manada, quedando rezagado con sus facultades físicas muy disminuidas y siendo luego remolcado hasta la plaza, adonde no todos llegan por morir antes o tener que ser apuntillados tras una larga y penosa agonía.

 

    Un tercer aspecto es el del arrastre, que si bien es verdad no es tan crudo, no deja de tener su parte poco grata al espectador. Si la buena intención de los voluntariosos "Tirillas" y "Quico" no se ve coronada por la escasa potencia de las mulas, cosa que ya ha sucedido, y la tracción animal ha de ser sustituida por la mecánica, sea de una manera los más estética y amena, o lo menos desagradable posible, arrastrando la res, como se hace en todas las plazas y ordena el reglamento taurino, ya que utilizando el sistema adoptado en años anteriores de cogerlos con una pala cargadora, se produce la escena nada apetecible de ver al bicho a la altura de nuestras narices, con su gesto agónico y la sangre fluyendo; que aunque este elemento (la sangre) forma parte de la fiesta, no es lo más vistoso, destacable y apetecible de ver para un sector del público.

 

    Quisiera desde estas líneas solicitar para quienes les corresponde los encierros del lunes, osea, para los muchachos y muchachas, respetando por parte de los adultos el espacio que ese día les corresponde a ellos, la primera línea de espante en el prado y el mejor y más fácil acceso a merinas, puertas y ventanas, ya que al ser estas invadidas por los mayores restamos posibilidades de diversión y disfrute a ellos, que son a quien van dirigidos esos encierros.

 

    Por último quiero hacer mención al asunto de organización, que los responsables de la misma, traten de coordinarse a fin de evitar la apertura y cierre de puertas y merinas a gusto de cada cual y que quien de ello se encargue se comprometa y responsabilice de su cometido a fin de evitar hechos tan lamentables como el que vimos el segundo día del año pasado.

 

    No he pretendido dar consejos a nadie, simplemente he hecho unas consideraciones, con la más sana intención, de que reflexionemos un poco al respecto, y paulatinamente lleguemos todos a conseguir esa conciencia cívica y humana que algunos aspectos de las fiestas de Visitación requieren.

 

    Luis Gullón. Del nº 62 de Convivencia Saucana - Junio 1983.

    

    

 

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