Publicado en el número 92 de Convivencia Saucana - Julio-Agosto-Septiembre 1986.

   

 

    

    

   VISITACIÓN 86.

   

    La organización y los preparativos como casi siempre muy mal. Una semana antes aún no se sabe quién dará los toros. Las peñas deberían colaborar de forma más positiva en todo lo que es la organización y desarrollo de las fiestas y no únicamente ir a protestar pequeños detalles de escasa importancia.

   

    El empresario que no había depositado la fianza estipulada a la hora de firmar el contrato, consigue unos días antes de la fiesta que el Ayuntamiento le garantice un taquillaje determinado que le evite pérdidas (así cualquiera sería empresario), si no se volvería atrás. En fin, una serie de cosas raras, pero demasiado habituales en los últimos años. Es como en las malas compañías de teatro, donde casi nadie se conoce el papel, el actor principal representa cualquier cosa siempre que quede claro que él es el protagonista. Los actores secundarios, que han olvidado su papel, son incapaces de entender la representación que está haciendo el protagonista y terminan todos totalmente perdidos por el escenario. Y hasta el apuntador se empeña en confundir los papeles.

   

    En cuanto a las fiestas en sí, pues no han estado mal, la gente en general se ha divertido. Comenzaron como es costumbre con la rogativa a la Virgen de la Antigua, patrona de la Villa, para continuar con un bonito desfile de peñas con sus charangas, banderas y uniformes que acompañaron a las autoridades hasta el prado para ver los toros que se habrán de lidiar en los encierros. Sobraban los coches que deslucen el espectáculo, producen un desagradable ruido y pueden provocar algún accidente si no se toman las medidas oportunas.

   

    En los encierros hay que felicitar a Pepe (el ganadero), pues hacía años que no veíamos todos los toros en la calle, siempre había alguno que no entraba.

   

    El primer día metió los toros en el primer espante. El segundo día también trató de meterlos al primer espante, pero los espantadores más prevenidos y con menos miedo que el día anterior lograron impedirlo. Los restantes espantes, pues bien, sin nada importante que reseñar, salvo que el domingo hubo un cuarto espante. Y sobre los espantes habría que reflexionar, pues si no salimos a espantar no puede haber espantes. Este año se ha echado en falta más y mejores espantadores, quizás habrían hecho falta los palos que sobraban en la calle y un poco menos de miedo, no hay que olvidar que las cornadas más graves siempre se producen en la calle, mientras que en el prado únicamente hay algún revolcón de menor importancia.

   

    El encierro de la calle se convirtió en un espectáculo lamentable, lo de los palos es muy grave, no se puede consentir que media docena de gamberros, no más, maltraten de ese modo a los animales, salvo que sean más animales que ellos. Y alguno, aún planta cara al resto de la gente que le recrimina su actitud y le llama salvaje. ¿Acaso no es esto una manifestación de salvajismo?. Resulta muy penoso ver en el encierro al propio Sr. Alcalde con una pala de chapa. 

   

    Tenemos que poner fin inmediatamente a esta forma de masacrar a los animales para que unos pocos no acaben con el encierro, que es de todos.

   

    El lunes los que se divirtieron fueron los más pequeños con las vaquillas que se encerraban ese día.

   

    Las verbenas estuvieron muya concurridas, claro que para aquellos a los que no les gusten tenían el recurso de irse a la discoteca.

   

    Y la fiesta acabó, como siempre, con la lógica resaca, la marcha de los forasteros que se comieron los conejos y la arena varios días por las calles.

    

    EDUARDO TOLA. Del nº 92 de Convivencia Saucana - Julio-Agosto-Septiembre 1986.

    

    

 

Si dispones de algún artículo relacionado con las Fiestas de Visitación, y quieres que se publique en esta sección, envíalo por e-mail a la dirección de contacto de esta web.