Publicado en el número 156 de Convivencia Saucana - Abril 2006.

   

 

    

    

    HISTORIA DE UNA ILUSIÓN

   

    Información de Roberto González Morales para Convivencia Saucana.

   

    Corría el mes de agosto del pasado año cuando una carta enviada por un aficionado saucano a la sección correspondiente de la web de las Fiestas de Visitación despertaba el interés de varias personas. La carta, en la que se apelaba a la recuperación de la esencia de nuestra fiesta, motivaba a diferentes aficionados en busca de posibles soluciones.

   Desde ese mismo momento, y a raíz de la corriente popular que surgió en el foro de esa web y en otros corrillos de los de toda la vida, se optó por fijar una reunión con la corporación municipal para tratar el tema, todo esto motivado por la ilusión y las ganas de hacer cosas y, sobre todo, de esforzarse por hacerlas bien.

    Tras varias semanas y algún intento fallido, al final se logró concertar una reunión informal con representantes del consistorio, de lo que se volvió a informar en el foro de esa web, convertida en eje y foco de las noticias relativas a ese aspecto, y en los mismos corrillos de siempre, reunión en la que se trató de esclarecer cuál puede ser la causa de que nuestras fiestas en general, y los espantes en particular, hayan ido perdiendo esa entidad que les ha hecho tan famosos dentro y fuera de la comarca, o cuáles podrían ser las medidas a aplicar para reactivar de nuevo esa tradición y esa afición. Cada uno pudo mostrar su opinión desde su posición particular y con su punto de vista personal. Además de ser unánimes en que la solución pasa por poner cada uno de su parte, se pensó en que una de las formas de cuidar y respetar nuestra fiesta podía ser poner orden en cuanto al desarrollo y participación en la misma, promoviendo la creación de una normativa municipal que regulase los festejos, tal y como se hace ya en multitud de municipios, siempre bajo lo recogido en normas de rango superior y con la clara intención de cuidar y engrandecer nuestra fiesta.

    Con estos objetivos, una decena de voluntarios se pusieron a trabajar en la redacción. La idea parecía buena, y la composición del grupo era del agrado de todos. En él ha habido representantes del ayuntamiento, caballistas, ganaderos, corredores, cortadores, espantadores, personal médico, miembros de Protección Civil y aficionados en general, de modo que se podía contar con opiniones y experiencias desde todos los puntos de vista posibles. Y lo más importante, todos los componentes del grupo han demostrado una gran entrega, afición, buenas maneras y ganas de esforzarse por devolver a estas fiestas al lugar que se merecen.

    Durante los primeros meses del año, estas personas han dejado otras ocupaciones, otros asuntos, a sus familias, y han cedido su tiempo libre para trabajar en el desarrollo del texto en permanente contacto con el resto, reuniéndose además prácticamente cada semana para intercambiar opiniones, redactar y revisar un texto que dejara claro lo que se debe y no se debe hacer por el bien de nuestros festejos taurinos populares. Había que desarrollar un texto que recogiera varios puntos fundamentales, como el origen de nuestras fiestas, los objetivos que se pretendían alcanzar con dicha normativa, las definiciones de los festejos que se regulan, normas de organización y desarrollo, y regulación de la participación en los festejos por parte de los diferentes colectivos y/o participantes.

    El resultado de estas reuniones ha sido la creación de un texto que, respetando todo lo recogido en normas de rango superior, quiere velar por el mantenimiento, la configuración y la estructura de nuestras tradiciones, su pureza, su singularidad, su trascendencia, su dignificación y su espectacularidad, cuidando cada aspecto de nuestra fiesta, garantizando la integridad física de todos los participantes, de los espectadores y de las personas ajenas a los espectáculos, y evitando el maltrato y el agotamiento de las reses.

    El texto, que ha sido meticulosamente redactado y revisado, es extenso pero muy cuidado, y recoge diferentes aspectos. Unos, relativos a la organización de los festejos como quiénes tienen la responsabilidad de organizarlos y las horas de comienzo de los “espantes” y los encierros de calle. Otros, relativos al desarrollo de los festejos, entre los que se recupera la ya utilizada “línea de espante”, y se explica la manera en que se deben ejecutar los espantes y cómo deben actuar para ello caballistas y espantadores, y al mando de quién, garantizando además la integridad de las reses y evitándolas un desgaste innecesario. Otros, que regulan la participación en los festejos, destacando en el texto algunas normas específicas para caballistas, como la necesidad de actuar bajo las órdenes del director de campo, la prohibición de actuar en beneficio propio y el lugar donde deben retirarse en la subida, para espantadores/corredores, como fomentar la participación en la línea de espante, la prohibición expresa de arrear, golpear o desgastar innecesariamente a las reses, y para espectadores, incidiendo en la conciencia de que los lugares que ocupan pueden ser necesariamente ocupados por aquellos que espantan, corren o recortan, o la necesidad de evitar lesiones a los astados, bien sea por llamarles contra un muro o valla o por agredirles.

    Además de todo esto, se redacta un breve pero conciso capítulo de infracciones, ante las que las autoridades deberán aplicar las correspondientes sanciones, y se destaca la necesidad de respetar al personal de seguridad y a los voluntarios que, tanto a caballo como a pie, velarán por el correcto desarrollo de los festejos y que, en cuanto se apruebe la normativa por parte del pleno a finales de marzo, estarán esperando las autoridades para que colaboren por este fin.

    A parte del texto de la normativa, el grupo de personas que trabajó en la redacción y revisión del texto, entregó en el Ayuntamiento una carta, a modo de formalidad para la entrega del borrador, y en la que se recogían algunas sugerencias que, si bien no son ni más ni menos importantes que el texto de la normativa, sí es cierto que no tenían cabida dentro del texto de la ordenanza.

    Pero, además de para todo eso, si para algo más ha servido todo este proceso, ha sido para darse cuenta de las ganas que hay de hacer las cosas bien, de cuánto se quiere a estas fiestas, que a pesar de que muchos pensaban que esto iba cada vez a peor hay gente comprometida a trabajar, colaborar y realizar esfuerzos para que vaya a mejor, que se puede remar en la misma dirección independientemente del punto de vista que se tenga y, sobre todo, que hay que aprovechar este tirón que ha provocado esta corriente popular, y que está en la calle. La colaboración será indispensable para, una vez aprobada la normativa, transmitir y difundir su sentido, y acatar y respetar su contenido, por el bien de nuestras fiestas. En manos de todos está engrandecer estas fiestas y mantener una tradición con más de cuatro siglos de historia. Se puede hacer algo grande, porque está a punto de comenzar, y no podemos dejar pasar la oportunidad.

    A fecha de cierre de este artículo se sabe que el Pleno que debería celebrarse el día 29 de marzo, y en el que se trataría el asunto de la normativa, fue aplazado sin fecha fija por motivos relacionados con el proyecto para la remodelación de la Plaza Mayor, con lo cual queda sin fijarse una nueva fecha en la que este asunto de la ordenanza se tratará.

   

    ROBERTO GONZÁLEZ MORALES. Del nº 156 de Convivencia Saucana - Abril 2006.

    

    

 

   

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