Publicado en el número 161 de Convivencia Saucana - Julio 2007.
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CRÓNICA 2007 - ESPECIAL VISITACIÓN
Por Roberto González Morales.
No ha habido suerte. Este año no pasará a la historia de los momentos para recordar en la tradición saucana, pero de todo se aprende. Un año más, las calles de Fuentesaúco se llenaron de saucanos y forasteros que esperaron en cada tapia, remolque o valla el paso de los toros. Y un año más, como de costumbre, el colorido de las peñas, el sonido de charangas y verbenas y, sobre todo, las ganas de pasarlo bien, pusieron la nota positiva en otras Fiestas de Visitación. Se presagió el despropósito ya el día de la víspera, cuando se pudo ver una sospechosa tendencia al no hermanamiento de las reses, ingrediente fundamental para poder manejar una manada. Se desarrolló un ir y venir por el prado hasta que, a la séptima u octava intentona, se pudieron guardar todos los utreros que, este año sí, parecieron gustar a todos en cuanto a tamaño, por la movilidad que se les podía presumir. El sábado no se pudo ejecutar un espante digno en toda la mañana, y mucho menos contemplar una subida en condiciones, pero algunos pudieron disfrutar de algunos momentos puntuales, destellos de encuentros entre astados, caballos y espantadores. Mucho peligro y más de un susto, alguno de ellos preocupante. Algo mejor, pero poco, el domingo, donde lo único que se puede destacar es la subida de dos de los utreros que, buscando un poco al personal, llegaron desde el prado a los corrales, permitiendo que quienes estaban ya en Fuentesaúco y quienes se acercaron al pueblo pudieran ver algo más que esos otros destellos puntuales del día anterior. En la calle, mejor el sábado que el domingo, pues el ganado que se soltó era fresco y eso se nota a la hora de disfrutar de ello. Hubo lugar para las carreras, recortes y demás lances del toreo popular de calle. Un poco de diversión y disfrute para cada uno de los diferentes aficionados y todos contentos. A veces lo bueno, si breve... El lunes se puede destacar el aspecto de la gran afición que viene por detrás, las ganas que hay por parte de gran parte de los más jóvenes de entender el espante, y de ejecutarlo en condiciones. Padres, tíos, abuelos... aleccionaban a sus sucesores de cómo hay que esperar, cómo hay que aguantar, y cómo hay que espantar... luego, las vaquillas, colaboraban más o menos, pero la intención está ahí. Por las noches, verbenas animadas en la remodelada Plaza Mayor y, especialmente el sábado, mucha gente por las calles, haciendo de Fuentesaúco un lugar de referencia, y no sólo para las gentes de la comarca. Destacable la afluencia y el aguante de los asistentes a la verbena del lunes, todo ello favorecido por un acertado único descanso de la orquesta
ROBERTO GONZÁLEZ MORALES. Del nº 161 de Convivencia Saucana - Julio 2007.
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